Porsche Boxster 25 Aniversario vs. Porsche Boxster 986: celebrando las bodas de plata

Porsche Boxster 25 Aniversario vs. Porsche Boxster 986: celebrando las bodas de plata

Adoro la historia del Porsche Boxster. Tiene un componente, no sé si romántico, mágico, astral o yo qué sé qué, que le convierte en un autómovil único. Cargado de historia. Ahí donde le ves, con sus compactas dimensiones y sus 204 caballitos, es directamente responsable ya no sólo de que Porsche exista a día de hoy, sino también de que construya los mejores deportivos del mundo. Sí, el Cayenne certificó el futuro de Porsche en 2003, pero sin el Boxster de 1996 no se habría llegado hasta el Cayenne.

No sé si conoces esta historia. Voy a tomarme la licencia de que no, y así aprovecho a contarla. Corrían los primeros años de la década de los 90 y Porsche las estaba pasando canutas, por no decir p****. La situación era casi desesperada. Sus coches eran fantásticos, ya no sólo el 911, sino también el 928 y el 968. Sin embargo, a nivel comercial, sus ventas no llegaban a compensar los elevados costes de producir modelos tan diferentes entre sí.

Un 911 con motor bóxer, un 968 con un cuatro cilindros, un 928 con un V8… y cada uno con su plataforma particular. Sostener eso era difícil. Fue un momento crítico, tanto que a nadie le habría extrañado una repentina quiebra y desaparición de la empresa. Y a punto estuvo de suceder.

Ficha técnica y todos los precios del Porsche Boxster actual

Porsche Boxster 986

Fue entonces cuando surgió el proyecto que acabó dando vida al Boxster. La vida de la generación 993 del 911 llegaba a su fin y, mientras pensaba en su sucesor, Porsche contemplaba cómo otras marcas comenzaban a optimizar sus recursos en el sentido de que diseñaban componentes que no tenían aplicación en un solo modelo, sino en varios. “¿Y si diseñamos el nuevo 911 en conjunto con un modelo más económico que sirva como reemplazo del 968?”, alguien se preguntó ahí dentro. Ese día nació una nueva Porsche, una con un futuro viable, costes de producción más bajos y beneficios.

Esa es la razón por la que el primer Boxster (generación 986) y el 911 de la generación 996 se parecen tanto. De hecho, capó, faros, aletas y puertas, además del subchasis delantero y de muchos elementos del habitáculo, fueron iguales en ambos modelos. Hasta los motores pertenecían a la misma familia M96, estando la principal diferencia en la cilindrada y en que, mientras el 911 lo mantenía en su ubicación trasera tradicional, el Boxster lo alojaba tras los asientos en posición central, y por cierto dotando al vehículo de doble maletero.

«El Boxster 986 fue crucial en la historia de Porsche. El 25 aniversario nace para reconocérselo».

El primer prototipo del Boxster se presentó en el Salón de Detroit de 1993 en color plata con interior burdeos, razón que movió a nuestro amigo José Manuel, Coke para los amigos, a comprar este Boxster 986 configurado con dicha combinación cromática. Y su denominación Boxster tenía su origen en la unión de los términos Bóxer (por su motor de cilindros horizontales) y Roadster, por su carrocería.

Finalmente, fue en 1996 cuando el Boxster se puso a la venta retirando del mercado al 968, un deportivo más grande y con motor de cuatro cilindros en línea ubicado en posición central-delantera que nada tenía que ver con el Boxster. A partir de ese momento, el Boxster se convirtió en un tremendo éxito de ventas que supuso la salvación financiera de la empresa.

Y se mantuvo como el Porsche más vendido año a año hasta 2003, cuando el Cayenne, que también empleó la fórmula de compartir desarrollo (se diseñó a la par que el Vokswagen Touareg), lo desbancó. En los sucesivos años, Porsche ya gozaba de muy buena salud gracias en gran parte al Cayenne, pero sobre todo al Boxster, que fue el modelo que inició la salvación.

Comparativa Porsche Boxster

Y más o menos, a grandes rasgos, esta es la historia de por qué el Boxster es un coche absolutamente crucial en la vida de Porsche. Te diría que, en cierto modo, es incluso más importante que el 911, puesto que es un automóvil al que la marca le debe la vida. Mucha parte de la culpa de que hoy Porsche engendre las maravillas que engendra, es de este pequeño Boxster. Es conveniente conocer esto para entender muchas cosas cuando te sientas en un Boxster 986, a mi modo de ver.

Como decía antes, esta unidad nos la ha cedido nuestro amigo Coke, que recientemente la compró tras unos cuantos meses de búsqueda de un ejemplar gris plata, con interior burdeos, cambio manual y kilometraje razonable. No parecen filtros de búsqueda demasiado complejos para un automóvil que acumuló tantas ventas, pero en aquella época, el desaconsejable cambio automático Tiptronic se convirtió en una de las elecciones preferidas por los clientes del Boxster y 911. Hago un inciso para aconsejarte que, si algún día te planteas comprarte un Boxster o 911 de esta generación, no dudes en desechar la caja Tiptronic. No es que arruine la experiencia de conducción, pero la desdibuja bastante.

Una vez lo tuvo en su poder, y tras la pertinente revisión y sustitución de determinadas piezas de desgaste, cuenta que lo está disfrutando como un enano. “Ya lo verás luego cuando lo conduzcas. Es un deportivo muy especial”, me dice en el mirador en el que nos encontramos.
A mí siempre me llamó mucho la atención este coche. Cuando era un crío, recuerdo conducirlo en el Need For Speed y fantasear con hacerlo algún día fuera del mundo virtual.

Hoy en día sigue estando entre mis futuribles, no sé si porque se trata de un Porsche que me puedo permitir, o porque realmente valoro su historia y sus cualidades. Y es que ojo, porque la configuración de motor central del Boxster 986, y el ecuánime reparto de pesos que ello conlleva, comenzó a ser un problema para el 911 en términos de efectividad, tanto que en determinadas circunstancias podía incluso ganarle. Quizá por eso, por no deshonrar al legendario 911, Porsche siempre se ha preocupado de que las mecánicas del Boxster sean un poco menos poderosas.

Porsche_boxster_25_aniversario

Como has podido deducir a estas alturas, yo hoy conduzco el nuevo Boxster 25 Aniversario, que es una edición limitada a 1.250 unidades para todo el mundo que conmemora el nacimiento del Boxster. Al igual que el prototipo de 1993, luce el color Silver GT en la carrocería, el interior y la capota son de color burdeos y las llantas son doradas con el aro plateado. Si a alguien no le gusta esta configuración, Porsche ofrece un par de alternativas, pero la auténtica es esta. Y bajo su capó se halla el… casi no sé ni cómo describirlo. El brutal, fastuoso, libidinoso y orgásmico motor 4.0 bóxer atmosférico de seis cilindros. Su potencia es de 400 CV, justo el doble que la del Boxster original. O casi.

«El Boxster 25 Aniversario es una honra al prototipo original del Boxster. Está diseñado sobre el 718 Boxster GTS, manteniendo inalterada su mecánica atmosférica 4.0 de 400 CV».

Juntos en parado, el 986 parece diminuto y el ’25’ se ve enorme. Pero es agradable comprobar que los principales rasgos estéticos del modelo original permanecen en el nuevo, aunque sea reversionados. Es algo que puedes contemplar, por ejemplo, en los grupos ópticos, en el capó, o en la tapa del maletero trasero con idéntica hendidura. Dentro, la instrumentación, la curvatura de la parte baja de la consola central, los asientos y, por supuesto, la llave de arranque colocada en el lado izquierdo, unen a estos dos Boxster.

Tuve la suerte de probar a fondo el 718 GTS tanto en su versión Boxster como Cayman, y eso es un punto de partida idóneo porque, en lo que se refiere a motor y chasis, este Boxster 25 Aniversario es tal cual un GTS. No cabe duda de que es una pieza exclusiva, pero en verdad su aportación afecta únicamente a la estética y al equipamiento.

Lo primero se reduce a lo ya mencionado: el color Silver GT, el tono burdeos en interior y capota (donde, además, podemos ver la inscripción ‘Boxster 25’), y las llantas doradas. Más que doradas, se trata más bien de un color cobrizo que se replica en otras partes de la carrocería, como las tomas laterales de refrigeración del motor, el paragolpes delantero y el emblema posterior.

Porsche Boxster

En cuanto al equipamiento, el 25 Aniversario lleva de serie el volante GT multifunción calefactable, los asientos eléctricos o el paquete interior de aluminio. Son detalles que ayudan a justificar el incremento de precio de 12.503 euros respecto al 718 Boxster GTS. Es dinero, sí, pero puede que a la larga compense la inversión porque parece ser que a España llegarán unas 20 unidades de esta edición limitada.

Al igual que me pasó cuando probé el GTS ‘a secas’ en el circuito portugués de Estoril, me bajo del 25 Aniversario con una sensación de agrado que sólo he experimentado en contados coches. No sé si me deja en mal lugar o no, pero soy incapaz de sacarle un defecto a este coche. Es que es maravilloso. Conducirlo te traslada a un estadio de satisfacción al que muy pocos automóviles logran acceder. Por supuesto, el chasis es fantástico, pero en verdad todo gira en torno al épico motor 4.0 de aspiración atmosférica.

Visualizar un ‘9’ en el tacómetro es toda una declaración de intenciones que luego se traduce en sensaciones maravillosas. Es un motor de respuesta muy plana a bajo régimen, estirándose progresivamente según la aguja sube y proporcionando un último tramo de revoluciones, ese comprendido entre 5.500 y casi 8.000 rpm, que te brinda un éxtasis sensorial. Suena, empuja, transmite… verdaderamente se te eriza el vello con esta mecánica. Además, el acelerador es gratamente ponderable trasladando a la planta de tu pie derecho esa resistencia típica de Porsche.

No pudo ser mejor decisión que Porsche recuperara la aspiración atmosférica para el 718 GTS en 2020, reservando el bloque 2.5 turbo para versiones más modestas. Sus cifras se resumen en 400 CV de potencia y 420 Nm de par que proporcionan una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos… o en 4,0 segundos en el caso de equipar la transmisión PDK de siete relaciones, como es el caso de esta unidad. Quizá en un producto tan orientado al coleccionismo hubiese sido mejor optar por la caja manual, pero la PDK es tan rematadamente buena que podría ser la alternativa escogida incluso para incondicionales del movimiento #savethemanuals.

Porsche Boxster 25 aniversario

Por supuesto, todo el tratamiento GTS, salvo la parte estética, permanece en el 25 Aniversario y, por tanto, presenta una configuración convenientemente entusiasta. Así las cosas, equipa de serie la suspensión PASM con muelles 20 mm más cortos, el sistema de vectorización de par con autoblocante mecánico, el escape deportivo o el paquete Sport Chrono. Todo ello forma una combinación de elementos que en ningún caso radicaliza el comportamiento del coche, sino que le convierte en una herramienta ideal para conducir en carretera abierta.
Da igual lo retorcida que sea la carretera o lo bacheada que esté, aunque si está lisa mejor.

El 25 Aniversario es una extensión de tus extremidades, cambiando de trayectoria con instantaneidad e insultante precisión guiado por un volante de tacto sublime. De todas las interacciones de asistencia eléctrica a la dirección que existen en el mercado, esta es una de las mejor rematadas. Hay mucho agarre en las cuatro ruedas, en especial en las traseras, y el control general de los movimientos es tan elevado que la confianza que acabas acumulando es total.

«Estos dos coches son pura conducción. Les separan 25 años; les une todo lo demás»

Giro el selector de modos a Sport+, en el que motor, transmisión y suspensión se preparan para dar lo mejor de sí. Además, las ayudas electrónicas sueltan un poco la cuerda activando el programa Sport del PSM. Obviamente, es imposible que Coke me siga con el 986, así que me centro en disfrutar a sabiendas de que cuando llegue al final de esta carretera tendré que esperarle un par de minutos o tres. Aunque seguro que él no se lo está pasando peor…

Y cada vez estoy más convencido de que este coche es imposible de mejorar. Si lo fuese, sería de una forma que escapa a mi entendimiento. Ya no es sólo la respuesta del motor conectado a ese táctil acelerador sobre el que es una delicia actuar, sino que el traslado de movimientos al asfalto no puede ser más pulcro, desde la rápida dirección que te permite dirigir el eje delantero con precisión milimétrica, hasta el tren trasero, que administra la motricidad con elevadísima maestría. Cuando buscas las cosquillas a este coche, es cuando percibes la grandiosidad de su puesta a punto.

El diferencial autoblocante proporciona una brutal motricidad gestionando un minúsculo deslizamiento en las ruedas traseras, puede que no superior al 2%, que le catapulta de curva a curva extrayendo todas las cualidades de los Michelin Pilot Sport 4. Tan bien lo hace que hasta se te quitan las ganas de intentar derrapar. Además, la suspensión es firme pero flexible y colabora a que sepas en todo momento la situación de cada rueda. Es un coche fabulosamente expresivo en la época actual.

Qué ganas tenía de coger la llave del 986. Es curioso que venga aquí conduciendo un coche que cuesta 114.746 euros (3.713 euros menos si le quitas la transmisión PDK), y esté como loco por ponerme al volante del Porsche de 12.000 euros. Pero lo ves, y te transmite hasta ternura. En los 90 era una máquina poderosa. Sin embargo, ahora lo ves y te entran ganas de conducirlo suave, de cuidarlo y de dejar que te cuente batallitas sobre cómo salvo a Porsche.

Lo que más me choca al sentarme dentro no es su mullido asiento, su modesta calidad en comparación con los Porsche actuales, o la belleza de su simpleza. Lo que me fascina es que huele a Porsche. De los materiales de su interior emana el mismo aroma que de los del 25 Aniversario. Giro la llave y el bloque 2.5 se pone en marcha con un profundo pero ténue bramido metálico, y también con un poco de vibración. Es un seis cilindros que proporciona 204 CV de potencia y 245 Nm de par, cifras notables hace un cuarto de siglo, pero hoy en día al alcance de un utilitario. De todos modos, eso da igual. El atractivo de este coche no está en lo que corre, sino en las bondades de un maravilloso bastidor que te cuenta todo. En él encuentras esa capacidad comunicativa que se ha ido perdiendo con los años y que es tan honesta que incluso te transmite sus debilidades. No hay una dirección demasiado rápida, ni una suspensión idóneamente firme, ni un eje trasero que derroche motricidad, pero te cuenta todo sin ocultarte nada y te muestra un equilibrio del que te acabas enamorando.

«El Porsche Boxster 986 es uno de esos coches que tienen la facultad de brindarte una fantástica experiencia de conducción aun sin necesidad de buscar sus límites».

Además, no lo considero para nada lento. Habrás escuchado alguna vez que este motor 2.5 te deja a medias, casi que ni es digno de Porsche, pero yo no lo creo así. Acelera de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos y, en la práctica, se siente vivo, siempre valorándolo bajo el espectro de su edad y de su potencia. No es una mecánica rabiosa, pero su entrega de potencia es llana, categórica y rica en matices. Y una vez sobrepasas las 4.000 rpm, tienes ante ti un par de miles de revoluciones más en las que está todo lo bueno. Yo diría que es adecuadamente veloz, que suena bonito y que tiene fuerza suficiente para echar un buen rato en tu carretera favorita un domingo por la mañana.

Además, tiene la facultad de hacerte disfrutar cada minuto con independencia del ritmo que lleves. Apriétale las tuercas y lo gozarás, pero condúcelo tranquilo y seguirá siendo así. La cuestión con el 986 es que el conjunto general, compuesto por su afable motor y su austero pero armónico chasis, te proporciona unas sensaciones de conducción en extinción que, personalmente, valoro enormemente. Conduciéndolo encuentras muchas virtudes pero también muchas deficiencias y, por encima de todo, lo que hallas es un cautivador atropello de emociones.

Está anocheciendo y tengo que ir devolviendo la llave a su orgulloso dueño. Realmente lamento que el día se acabe, puesto que me he dado cuenta de que el actual 718 no está solo en eso de ser un coche del que nunca te cansas de conducir. Su primer ancestro, este Boxster 986, ya proporcionaba idéntica sensación incluso en su versión más modesta. Ya no es que sea un coche que te entierra en sensaciones, sino que es perfectamente utilizable en el día a día, con sus dos maleteros, su buen confort y un consumo contenido. Tras conducirlo, valoras aún más cómo ha sido la evolución del Boxster, desde esta maravilla hasta la maravilla actual.

Hora de volver a casa en el 25 Aniversario. Aún lo hago con la sonrisilla que me ha dejado el 986. Qué delicia de coche. Qué auténtico todo y qué simple y bonito. Hay que conducir a veces coches así para darse cuenta de lo que hemos ido perdiendo con tanta tecnología. Pero bueno, esa nostalgia pronto se va arrinconando en mi cabeza al reecontrarme con las sensaciones que te regala el 25 Aniversario. Es un coche arrebatador en su conducción y que ofrece argumentos incontestables si lo que buscas es emoción al volante. Además, en combinación con una adecuada usabilidad para el día a día. Bien es cierto que no es mejor que el 718 GTS que sale sensiblemente más barato, pero es un producto aún más especial, si cabe, que el propio GTS.

Reunir a estos dos coches y conducir ese crucial pedacito de la historia de la marca es algo que recordaré siempre. Y comprobar en mis carnes cómo ha evolucionado cada matiz del Boxster original hasta dar con un automovil tan perfecto como el 718 es valiosísimo. Tengo ahora mismo mucha información y toneladas de sensaciones mezcladas en mi cabeza, pero dos cosas destacan sobre todo. Una es que quiero comprar un Boxster 986. No sé cuándo, pero no estoy dispuesto a privarme de lo que te ofrece. La otra es que el 25 Aniversario me ha recordado lo ofensivamente perfecto que es el 718 GTS, sobre el cual aporta un evocador diseño que a buen seguro hará que esas 1.250 unidades vuelen.
No puedo cerrar estas palabras sin decírtelo: gracias, pequeño 986, por existir, por haber salvado a una de las marcas preferidas por los entusiastas, y por permitir que hoy en día construya maravillas como este 25 Aniversario.

El momento de hacerte con un Boxster 986

Es más, estás a punto de llegar tarde, porque su peso en la historia de Porsche está haciendo que su valor se eleve. Hasta hace apenas un par de años, era fácil encontrar un Boxster 986 2.5 por unos 8.000 euros. A día de hoy, hallar una buena unidad, sin mucho kilometraje y por supuesto con cambio manual, precisa de, al menos, 12.000 euros.

No parece que vaya a subir mucho más, pero sí podría hacerlo marginalmente. ¿Y qué versión elegir? Este Boxster se comercializó con motor 2.5, 2.7 y 3.2. A nivel prestacional, el tercero es de largo el mejor, aunque los verdaderamente baratos son los 2.5 y 2.7, especialmente el primero. Además, se da una circunstancia muy positiva en torno al 2.5, y es que el fallo endémico del rodamiento IMS que afectó a los motores Porsche de la familia M96, tuvo una incidencia residual en el 2.5, por lo que a nivel de fiabilidad, siempre que esté bien mantenido, es una elección muy atractiva.

Ficha técnica Porsche Boxster 25 Aniversario PDK

Porsche Boxster perfil
  • Motor: 6 cilindros bóxer, 3.996 cm3
  • Potencia: 400 CV a 7.000 rpm
  • Par: 420 Nm a 5.000-6.500 rpm
  • Peso: 1.435 kg
  • Relación peso-potencia: 3,58 kg/CV
  • 0-100 km/h: 4,0 segundos
  • Velocidad máxima: 288 km/h
  • Precio: 114.746 euros

Ficha técnica Porsche Boxster 986 2.5

  • Motor 6 cilindros bóxer, 2.480 cm3
  • Potencia 204 CV a 6.000 rpm
  • Par 245 Nm a 4.500 rpm
  • Peso 1.250 kg
  • Relación peso-potencia 6,12 kg/CV
  • 0-100 km/h 6,9 segundos
  • Velocidad máxima 240 km/h
  • Precio En la actualidad, desde 12.000 euros

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