Ferrari 296 GTB, prueba en tierras andaluzas
ferrari 296 GTB

Ferrari 296 GTB, prueba en tierras andaluzas

Con una potencia de 819 CV, el nuevo Ferrari 296 GTB híbrido es increíblemente rápido. Pero, ¿puede también ofrecer el tipo de entretenimiento que anhelamos?

Ferrari 296 GTB. Sin duda, una denominación adecuada. Sin tonterías, sin florituras ni adornos de marketing; tan solo una contracción de 2.992 cc, seis cilindros y gran turismo berlinetta. ¿Debemos de interpretar esto como un síntoma de confianza, una declaración de intenciones? Podría ser, dado que Ferrari aterriza con un modelo más potente que sus rivales más cercanos y evidentes.

Bienvenido al mundo del 296, un Ferrari de acceso (al menos en lo que a motores medios se refiere) que declara la asombrosa cifra de 819 CV de potencia. Te hace pensar, ¿verdad? De momento no me planteo en qué se traduce esto a la hora de usarlo en el mundo real, y me conformo con saber si resulta utilizable para simplemente realizar este reportaje.

Ferrari 296 GTB en las minas de Riotinto

Desde luego estoy tratando de asimilarlo todo, mientras me siento dentro de un 296 aparcado en una carretera desierta de las que rodean las minas Riotinto, con preciosos acantilados de color naranja, lo que lo hace un sitio muy recomendable a visitar de la provincia de Huelva. La parte baja de mi espalda está húmeda de sudor a pesar de los fríos remolinos del climatizador; mi respiración es rápida, mis emociones una mezcla de miedo, culpa y delirio de euforia, en ningún orden discernible. Acabo de sentir, por primera vez, toda la fuerza que es capaz de desplegar el 296 y estoy desconcertado. Necesito un momento para hacer un reset; para apagar y encender mi cerebro.

Ferrari 296 GTB

Mientras intento resolverlo, vamos a deleitarnos con los detalles, ya que hay muchos en este nuevo y emocionante cavallino rampante. El 296 está propulsado por un nuevo V6 biturbo de 654 CV, con los cilindros dibujando un ángulo de 120 grados y unas dimensiones compactas que le permiten situarse en una posición baja y central en el chasis, lo que es importante porque hay un motor eléctrico de 165 CV entre el V6 y la caja de cambios de doble embrague y ocho velocidades, emplazada en la parte trasera.

Combinando el motor eléctrico y el de combustión interna, la potencia asciende a esos 819 CV, mientras que el par máximo es de 740 Nm. Se trata del primer coche de carretera de la marca Ferrari que incorpora un V6, ya que el delicioso Dino 246 GT nunca llevó la etiqueta de Ferrari en aquella época.

Ferrari 296 GTB

Estos elementos están situados dentro de la ya tradicional estructura de aluminio, pero el habitáculo se ha desplazado muy ligeramente hacia delante, para conseguir una distancia entre ejes 50 mm más corta en comparación con el F8 Tributo con motor V8 (que seguirá a la venta durante un tiempo, con el 296 situado por encima de él en la gama).

La batería se encuentra en posición transversal, en una posición baja y detrás de los asientos, y tanto ella como el MGU-K -como lo denomina Ferrari- no sólo aumentan las prestaciones del coche, sino que también ofrecen una autonomía de 25 km en modo puramente eléctrico, además de actuar siempre como motor de arranque para el propulsor de combustión interna.

Ferrari 296 GTB

Ferrari también ha avanzado en sus sistemas de ayudas electrónicas, líderes en el mercado, introduciendo el 6w-CDS (Sensor Dinámico de Chasis de 6 vías), una novedad mundial que mide tanto la aceleración como la velocidad de rotación en los planos X, Y y Z, permitiendo una intervención y asistencia más precisas de los sistemas electrónicos de mejora del comportamiento. También es nuevo el «ABS evo», que funciona con el 6w-CDS para garantizar una fuerza de frenado consistente, acortar las distancias y mejorar el rendimiento cuando se frena en las curvas.

Ferrari 296 GTB

En cuanto al tema del peso, Ferrari habla de que ha trabajado mucho para reducir los kilos, y el 296 está más o menos donde cabría esperar: es más pesado que los supercoches convencionales, pero no es tampoco algo exagerado. La cifra declarada en seco es de 1.470 kg; con las opciones que lleva nuestra unidad de pruebas, diría que esta unidad en concreto llega hasta unos 1.600 kg.

Obviamente, eres libre de no estar de acuerdo, pero para mí el 296 es precioso, con reminiscencias al maravilloso 250 LM, un coche de motor central de los años 60. Para mí, el último Ferrari que presentó este tratamiento estilístico fue el F355 que, para mi gusto, no representa una mala elección como inspiración visual.

Para entrar en el 296 hay que pulsar un panel oblongo enrasado en la puerta que permite abrir la puerta de forma convencional. La arquitectura del habitáculo le resultará familiar a cualquiera que se haya sentado en un SF90, ya que el 296 toma prestado mucho de su hermano mayor, aunque con la simplificación de algunos indicadores en consonancia con un contenido técnico reducido.

Es la segunda vez que me enfrento a este sistema y, al igual que todos mis colegas que condujeron el SF90 en nuestro Coche del Año 2021, no puedo decir que sea un fan de la interfaz puramente digital y de su aparataje háptico complementario. Su complejidad se debe, sin duda, al hecho de que hay mucha información que transmitir, pero lo peor de todo es que a veces hay que pulsar una segunda vez en operaciones sencillas cuando el primer intento no se ha registrado, o no saber si la pulsación ha tenido éxito. Trato de no dejar que esta frustración me distraiga de la experiencia de conducción que se desarrolla ante mí. 

Interior Ferrari 296 GTB

Ya ha pasado la época en la que era noticia quedar impresionado por el confort de marcha y el refinamiento general de un supercoche moderno. Fiel a su estilo, y a la forma reciente de Ferrari, el 296 tiene un andar maravillosamente elástico, particularmente con el modo blando de la suspensión activado; y aún así mantiene la necesaria sensación de conexión que se busca en un coche tan centrado en el conductor como éste.

El refinamiento general, combinado con los cambios automáticos de la caja de cambios y la capacidad de viajar hasta 25 km en modo EV, hace que sea un modo de transporte cotidiano bastante eficaz y, a diferencia del SF90, hay incluso un maletero de tamaño razonable en el morro del coche. ¿Viajar y hacer turismo en una 296 GTB? No hay problema.  

Poner en marcha el coche es fácil una vez que se sabe cómo hacerlo. Hay un botón de arranque/parada en la base del volante: púlsalo una vez para poner el contacto y otra para que la mecánica cobre vida: ahora ya puedes tirar de la palanca derecha y seleccionar la primera.

El 296 arranca siempre en modo híbrido, lo que significa que se moverá sólo con energía eléctrica a menos que le indiques lo contrario a través de los «botones» hápticos para los modos de conducción situados en el lado izquierdo del volante; y mientras no pises demasiado el acelerador, continuará sólo con la energía de la batería (mientras ésta tenga carga, claro).

Detalle Ferrari 296 GTB

También puedes forzar que el coche circule en modo EV, pero no recorrerás ninguna distancia importante con él. Sin embargo, rápidamente me acostumbré a ponerlo en modo híbrido cada vez que entramos en una zona poblada, ahorrando así un precioso combustible y deslizándome con el relajante modo eléctrico. En mi caso, disfruto mucho moviéndome sin dar el cante con un motor de combustión gritando en un lugar lleno de gente; esto no gustará a los influencers de los superdeportivos, pero si prefieres pasar un poco más desapercibido, tiene mucho atractivo.

Ahora, sin embargo, es el momento de descubrir cómo se sienten los 819 CV, y para ello lo mejor es seleccionar el modo Performance o Qualify. El 296 ya me ha enseñado sus colmillos, y su respuesta a medio régimen es realmente impactante.

Imagina el motor a 3.000 rpm en cuarta marcha; pisas el acelerador a fondo y el 296 avanza con la solvencia de un pequeño compacto deportivo en segunda marcha. De hecho, la potencia y la respuesta del motor son tan monstruosas que incluso cuando se circula en sexta velocidad, un poco de aceleración es suficiente para despachar a la mayoría de los coches de la carretera.

Motor Ferrari 296 GTB

Sin embargo, nada puede prepararte para lo potente que se siente el 296 cuando está realmente desatado. El gruñido del V6, tal y como afirma Ferrari, se asemeja a la nota del motor de los grandes V12 de la serie F140 en su rango medio antes de llegar al límite de las 8.500 rpm, con una fuerza que tensiona o incluso redistribuye tus órganos internos. Si se selecciona una marcha más larga, la experiencia se repite, y luego otra vez, y otra vez, el ritmo de aceleración no parece disminuir.

En breve descubriremos lo rápido que es en un circuito, pero en una carretera de montaña con precipicios y árboles muy cerca, es una experiencia tan intensa que te deja casi desorientado. Y todo el tiempo está el chuff, el whoosh y el parloteo histérico del sistema de turboalimentación, que se superpone a la nota del motor con un orgullo desvergonzado; Ferrari no ha tratado de ocultar el hecho de que este coche es turboalimentado, y es mucho mejor por ello.

Ferrari 296 GTB

La experiencia me ha enseñado a confiar en las ayudas electrónicas de Ferrari y sé que permitirán una buena cantidad de sobreviraje sin que el coche llegue a desmadrarse en ningún momento. Es fácil sentir una gran agilidad que impregna todas las reacciones del coche. La dirección es la habitual de cremallera de Ferrari, y que requiere sólo unos movimientos mínimos para tener un gran efecto.

Además, se necesita poco de tiempo para entender lo que realmente está haciendo el coche; y se siente mucho más natural y fluido que el SF90, lo que hace que la comunicación con las reacciones del coche resulte mucho más clarividente, algo a lo que también ayuda un tacto de freno excelente y muy tranquilizador. No tienes mucho movimiento de volante al entrar en las curvas, pero al mismo tiempo no resulta complejo entender qué hace el 296 en cada momento, con sutiles cambios de peso y una precisión increíble, lo que unido a los datos que se filtran a través de tu trasero y los oídos hacen que, en general, la confianza en lo que está haciendo el 296 sea plena.

Ferrari 296 GTB por las carreteras de la provincia de Huelva

El chasis se muestra equilibrado en todo momento, incluso cuando una curva se estrecha y no te queda más remedio que tocar el freno. Una vez entras en cualquier giro, el coche se asienta con delicadeza sobre su rueda trasera exterior, invitando a pisar un poco más el acelerador para aumentar la velocidad de paso por la curva, o incluso mucho más para provocar algo de sobreviraje.

Y ante la perspectiva de apagar todas las ayudas electrónicas para disfrutar de la agilidad plena del eje trasero, se te debería secar la boca y encharcarte las palmas de las manos en sudor; pero hay algo intrínsecamente inspirador de confianza que hace que esto no suceda. Suena osado sobre todo teniendo en cuenta que llevas 819 CV debajo del pie derecho.

Pero realmente puedes divertirte en el 296 jugando con el tren posterior siempre que tengas el máximo respeto por él en todo momento. A medida que la carretera se retuerce y gira sin cesar hacia la cima de la montaña, el sobreviraje está disponible siempre que quieras… tan en las curvas lentas como en algunas más rápidas.

No es difícil que los neumáticos traseros sufran de lo lindo

Ferrari ha reservado por unas horas el circuito de Monteblanco, y es una buena oportunidad para explorar el comportamiento del 296 cerca del límite. Los coches están equipados con el paquete Assetto Fiorano, que sustituye los amortiguadores magnéticos por unos Multimatic de competición; y también llevan neumáticos Michelin Cup 2 R, lo que, a la vista de la paliza que van a recibir, parece una elección acertada.

El coche en la recta es capaz de alcanzar los 280 km/h antes de que llegue el momento de pisar a fondo los frenos carbonocerámicos para la cerrada curva uno. Está claro que, a pesar de la pegajosa elección de ruedas, el 296 tiene la capacidad de freír sus neumáticos traseros hasta el infinito, por lo que hay que tener una verdadera sensibilidad a la hora de dar rienda suelta a la potencia. La pista se curva suavemente hacia la izquierda, y es posible sentir que los neumáticos traseros deslizan hasta incluso en tercera velocidad. Bastante emocionante…

Ferrari 296 GTB

Pero, sobre todo, es la capacidad de respuesta del 296 lo que se te queda grabado en la mente; esa capacidad que tiene para ajustar la trayectoria a base de frenos y movimientos de volante. Si eres demasiado optimista o agresivo, el 296 GTB se convierte en algo realmente salvaje, y pronto me veo luchando contra el sobreviraje en todo tipo de puntos del circuito como si fuera un coche de rallycross.

Está muy claro que tienes que estar tranquilo y ser comedido mientras todo lo que te rodea es un festival de fuerzas G de aceleración y desaceleración; casi hay que dejar que el coche haga el trabajo por ti. Si lo consigues, la forma en que se desenvuelve es realmente surrealista. Se siente rápido, pero lo suficientemente ágil como para mantenerte alerta en todo momento. 

Hay mucho que decir sobre el 296 GTB. Su diseño es digno de un póster y su propuesta tecnológica, digna de convertirse en referencia; y tanto por precio (aproximadamente 300.000 euros) como por potencia, es un modelo que rompe los límites del segmento como en 1994 lo hizo el F355.

Un coche de tan diversas cualidades, podría haber sido fácilmente menos que la suma de sus partes, y sin embargo, me llevó hasta las 4 de la mañana conseguir dormir la noche que terminé de conducirlo, solo por la adrenalina y la emoción de controlar una máquina tan poderosa y a la vez atractiva. Independientemente de cómo se genere la potencia, esa es la materia de un gran supercoche, la esencia de un gran Ferrari.

Ferrari 296 GTB

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Un comentario

  1. Un Ferrari raras veces deja indiferente. Este tampoco es excepción en eso.
    Tecnológicamente Ferrari ya nos tiene acostumbrados a superarse lanzamiento tras lanzamiento. Este modelo es un poco la «racionalización» del superlativo SF90, los principios que incorporó hace un par de años aquel «supercar», un poco rebajados para ser (un poco solo) más accesible, si se puede decir así.
    Lo demás ya son valoraciones más con el sentimiento que con la razón. En la parte positiva se puede decir que está muy logrado estéticamente. Es inevitable el recuerdo al 250LM, último ganador en Le Mans.
    Y en lo negativo habrá quien apele a la tradición, no es un V8, es un V6, y sobre todo los puristas «petrolhead» dirán que si la hibridación, que si tal ó cual.
    No se, el que busca y quiere un Ferrari lo hace por razónes que la propia razón no entiende. Yo creo que este es un producto moderno, como no puede ser de otra manera, puesto que el mundo avanza y trae cosas nuevas, pero que para nada desentona ni con el resto de los modelos y de la historia de Ferrari, ni tiene nada que envidiar a la competencia en su sector de mercado.

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