Cómo conseguir la mejor colección de herramientas
Locos por las herramientas Snap On

Cómo conseguir la mejor colección de herramientas

Como franquiciado del fabricante Snap-On durante más de 40 años, Phil Drew ha recopilado una gran colección de herramientas y artículos de la compañía. Echamos un vistazo a su cueva de Aladino.

Mercedes-Benz me entregó hace poco un nuevo Clase S en mi puerta, con el equivalente a un Apple Genius al volante. Su trabajo: explicarme el sinfín de sistemas y funciones del coche, incluido todo aquello a lo que puedes acceder mediante una aplicación de tu teléfono. Aunque no soy un completo tecnófobo, no soporto todo esto, y no mucho después de aprender cómo arrancarlo y meter una marcha, desconecto y empiezo a pensar si debería comprar un Corvette C3 con un bloque grande o pequeño, y si sería mejor una caja manual o una automática.

Resulta que Alex, el hombre que me entregó el coche, había competido bastante, así que conseguí desviar la conversación en esa dirección. Durante la charla surgió que el padre de Alex se acababa de jubilar como representante de la marca de herramientas Snap-On y había creado un pequeño museo con merchandising de Snap-On. Me picó la curiosidad de inmediato.

Locos por las herramientas Snap On
A su colección de herramientas de Snap-On no le falta de nada

Cuando nos casamos en 2004, mi mujer tenía la lista de bodas en los grandes almacenes John Lewis y yo la tenía con un comercial local de Snap-On. Para mi deleite, ninguno de mis amigos me compró una toalla de baño de la lista de JL, sino que eligieron destornilladores y llaves de mi vendedor de Snap-On. He tenido una buena colección de herramientas Snap-On desde que empecé a comprarlas en mi adolescencia, pero este golpe de genialidad dobló el tamaño de mi caja de herramientas. Una caja que, tristemente, no estaba fabricada por Snap-On, ya que son terriblemente caras.

«Vender una caja de herramientas», afirma Phil Dew, «era tu objetivo principal como comercial de Snap-On. Como bien dices, son caras, y vender una un lunes te solucionaba el resto de la semana. Después, los equipos de diagnosis eran lo mismo: equipamiento de alto valor». Viendo la amplia y bonita granja de Dew en Oxfordshire (Reino Unido), y sus grandes cobertizos, queda claro que Phil fue un comercial exitoso.

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La guarida de Dew al completo

«Estudié ingeniería cuando era joven (Dew tiene ahora unos enérgicos 69 años) y logré un trabajo en una compañía que hacía maquinaria industrial para la fabricación de cigarrillos. El trabajo era interesante pero conllevaba viajar mucho y, tras un tiempo, me di cuenta de que sería imposible asentarse con este estilo de vida nómada. Lo que realmente quería hacer era ser mi propio jefe y marcar mi propia agenda. En 1979, se puso en venta una franquicia de Snap-On en Oxford y la cogí«.

«Lo primero que tuve que hacer fue comprar una furgoneta, que era una Ford Transit de segunda mano que había sido previamente de Snap-On. Después tenías que comprar tus propias existencias, lo que suponía pedir un crédito. El préstamo se pagaba semanalmente como un porcentaje de tus ventas: diez por ciento era la tasa fija, así que si vendías 1.000 euros de herramientas en una semana, pagabas 100 euros».

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La colección personal de herramientas de Phil es prodigiosa

«Los primeros dos años fueron duros. Muchas horas, muchos kilómetros recorridos y la sensación de que quizá había cometido un error colosal al haber dejado un trabajo normal. Con el tiempo, no obstante, le cogí el truco al trabajo, conseguí una buena base de clientes y empezó a irme bien«.

Hay todo tipo de cosas marcadas con el logotipo Snap-On

Y parece que muy bien. En uno de los viejos edificios de la granja, Dew ha creado una guarida y santuario de cosas Snap-On. Las paredes son de aglomerado, pero hay alfombras en el suelo y algunos cómodos sillones. Es un sitio al que Dew puede venir a descansar y a rememorar más de cuatro décadas de su vida vendiendo herramientas en una furgoneta. Desde luego, hay muchos recuerdos. Dew tiene todo tipo de cosas marcadas con el logotipo de Snap-On. Decenas de tazas, maquetas de furgonetas, una nevera para cervezas y hasta unos calzoncillos bóxer.

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Un comercial de herramientas con un gran éxito

Alex, el hijo de Phil, me había contado que su padre era muy conocido en el universo Snap-On, una leyenda incluso, y que cualquier comercial actual conocería su nombre. Aquí, en el santuario de Snap-On, está la prueba: es como la sala de trofeos de Lewis Hamilton. Allá donde mires hay un premio al representante del año, al vendedor de equipos de diagnosis del año… Hay literalmente decenas de ellos. Parece que era raro el año en el que Dew no fuera el comercial número uno.

Hay un par de pósters con fotos del equipo global de ventas de Snap-On. «Una vez conseguí meterme en el top 10», afirma Dew mientras señala una foto de una versión más joven de sí mismo. Recuerdo que a principios de los 80, mientras compraba alguna llave en la furgoneta de mi franquicia local, el comercial me dijo que ganaba más que Margaret Thatcher. Entre los premios de Dew hay un par por vender herramientas por valor de unos 12.000 euros en una semana.

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Como comercial de éxito, Dew recibió muchos premios

La compañía Snap On Tools fue fundada en Kenosha, Wisconsin (EE.UU.), en 1920. Uno de los elementos más interesantes de la colección de Dew es una réplica de las primeras herramientas fabricadas por la firma. La empresa fue pionera en los juegos de llaves que hoy conocemos, y aquellas herramientas no tenían el atractivo acabado cromado de las posteriores.

«Se notaba que trabajabas para una empresa americana», explica Dew, «ya que había muchos incentivos para los comerciales. Podías ganar cruceros, por ejemplo. Visité la fábrica de Kenosha una vez y fue fascinante, especialmente el departamento de I+D. Fabricaban máquinas especiales para poner a prueba carros de herramientas y los lanzaban contra superficies duras para asegurarse de que podrían sobrevivir una larga vida en un garaje«.

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En la colección también hay una pila de catálogos, algunos que datan casi de 1965, el año que Snap-On llegó a Reino Unido. Hay un folleto de 1980, que es probablemente el primero que tuve y a través del cual compré mi primer juego de herramientas. El catálogo incluye lo que se llamaba Master Maintenance Kit, un enorme carro con todas las herramientas posibles que un mecánico pudiera necesitar. Recuerdo que costaba algo así como 18.000 euros, que era mucho dinero hace 40 años. ¿Vendió Dew alguno? «No. El problema es que el kit era del sistema imperial de unidades y, a principios de los 80, los mecánicos de Reino Unido trabajaban con maquinaria del sistema métrico. Pero sí creé algunos juegos de herramientas para clientes que no distaban mucho».

«Tengo un enorme ataque de envidia de herramientas»

Un mecánico joven o aprendiz no va a gastarse ese dineral. La mayoría acumulaban sus herramientas Snap-On comprándolas como piezas individuales y pagándolas semanalmente cuando Dew hacía sus rondas. «Cada uno de los 450 franquiciados tiene su propia zona geográfica, que está bien definida para que no se meta en el territorio de otro comercial», explica Dew. «La mía incluía los equipos de F1 Williams, Benetton y Arrows. No obstante, vendía principalmente a gente con la que había creado una relación durante muchos años».

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«La clave del éxito fue establecer esas relaciones, así como estar siempre disponible y dar el mejor servicio posible. Uno de mis clientes habituales más inusuales era un granjero que me compraba herramientas teniendo ya más de 90 años. Lo más sorprendente es que nunca parecían tener uso. Yo creo que las compraba porque son artículos bonitos».

Así es su colección personal de herramientas

Eso puedo entenderlo. El museo Snap-On de Dew es fascinante pero me muero por ver su colección personal de herramientas. Como cabría esperar, es prodigiosa y genera un enorme ataque de envidia de herramientas. Algo que diferencia a Snap-On de la mayoría de fabricantes es la calidad de los mangos de sus carracas. Nunca se me han escurrido, incluso haciendo gran fuerza. «Mira este último modelo», dice Dew. «Tiene 32 dientes dentro, cuando normalmente hay 12. Esto significa que el mango tiene un recorrido mucho más corto antes de enganchar, lo cual es una gran ventaja cuando trabajas en espacios apretados como un vano motor, por ejemplo».

Phil me enseña después una fantástica máquina para aflojar tornillos oxidados. Tiene un elemento circular que da calor y se pone sobre la cabeza del tornillo para aplicar un calor fuerte pero local. «Es increíble. Estaba sufriendo para sacar algunos tornillos oxidados de un colector de escape de un motor y el único que se rompió fue en el que no utilicé esta herramienta, por pereza de sacarla de su caja».

Locos por las herramientas Snap On

Ocasionalmente, Snap-On solía lanzar una edición especial de su carro de herramientas. Dew tiene dos, uno en homenaje al Lotus Cortina y el otro un carro de Audi Sport, ambos comprados porque no pudo resistirse. En el fantásticamente equipado taller de Dew también hay una selección de coches interesantes: un MG Midget, un Skoda Felicia pick-up en color amarillo brillante y un Damask Red MGB GT V8. «Compré el MG con mi primer bonus de Snap-On. Lo he tenido durante 40 años». También está trabajando en un Ford Cortina Mk3 familiar con una conversión a un 3.0 litros V6 ‘Essex’. Una reciente compra impulsiva.

Está muy bien que Dew se haya jubilado puesto que no habría podido resistirme a comprar unas cuantas herramientas. Quizá el aflojador eléctrico de tornillos. ¿Alguien sabe si al renovar los votos matrimoniales te envían otra lista de bodas?

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